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Energía
 

Energía: el aura

El Aura es el resplandor de nuestro cuerpo energético y es nuestro escudo protector, también se lo conoce como “peri espíritu” o “cuerpo espiritual”. La salud del aura depende de una vida armoniosa y de la estabilidad energética de los siete chakras principales.

Cuando entramos a un lugar, nuestra energía se suma a la de las personas que allí se encuentran, nuestra sola presencia puede ayudar a un enfermo. Cuando oramos o meditamos en grupo nuestra energía colectiva se transforma en una fuerza que permite que se conecten con la energía Cósmica, formando un puente de luz que atraviesa las energías negativas.

La oración y los pensamientos positivos no son más que energías electro magnéticas en conexión directa con la Energía Cósmica Universal.

Por el contrario, cuando nuestro cuerpo espiritual está débil o deteriorado por una inmensa cantidad de causas, es capaz de absorber las energías negativas del entorno.

Eso que ahora se lo llama “memoria celular” es lo que desde hace milenios se le llama alma o espíritu, trascendente a esta vida humana... o a la muerte.

Un ser humano que se precie de inteligente, no puede decir que “no existe” aquello que “no conoce”. Julio Verne, Flamarion, Galileo… son unos pocos ejemplos de “adelantados” en sus respectivas épocas. La gran parte de la humanidad ni se preguntó siquiera: “¿y si tienen razón?”. O la humildad de aceptar: “tal vez estén viendo aquello que yo no veo”.

Cuando éramos niños hacíamos caso omiso de los mayores que nos advertían de no meter los dedos en los enchufes, sin entender qué es lo que querían decirnos.

Si hacemos una analogía, la gente experimentada y estudiosa con seriedad acerca de este tema, nos advierte de la energía vital que mora en nuestro interior, trascendiendo vidas y universos. Mi reflexión es: “¿Y si nos atrevemos de una vez por todas a meter los dedos en el enchufe a ver si es cierto?”

El universo se mueve con energía, cada individuo y cada partícula, cada una de las cosas que están en el planeta, hasta aquellas “inanimadas”. Hoy en día la aparatología en este campo ha avanzado tanto, que es posible captar la energía en todo lo que existe, incluso recoger fotos o videos a través del sistema Kirlian

La diferencia entre la energía de un ser humano y la de un mineral es sólo la frecuencia vibratoria (más alta o más baja). La energía del mineral más sofisticado hasta de una simple roca (sin hablar de los cristales cuyo poder curativo es más que conocido) vibra en una frecuencia mucho menor que la de un ser vivo y es tan bajo ese nivel vibracional, que hasta hace no mucho, se pensaba que estaban carentes de energía.

Casi todas las Terapias Naturales tienen como principal fundamento: trabajar, nivelar y potenciar la energía de cada individuo en función de poder lograr una sanación segura, natural, de forma personalizada y en armonía con las distintas vibraciones con las cuales se está en contacto.

Nuestro sistema energético (los 7 chakras), son las glándulas sutiles que están ligadas directamente con las correspondientes al sistema endocrino, si están en desarmonía unas, las estarán las otras. Si somos cuerpo, mente y espíritu (emociones, vibraciones, energía) es fácil deducir que para lograr una buena salud es indispensable una armonía total e integral.

Los siete chakras

En las escuelas nos enseñaron que el cuerpo humano tiene varios sistemas, óseo, respiratorio, digestivo, circulatorio y entre otros, el sistema nervioso que envía órdenes en forma de impulsos eléctricos a todos nuestros órganos para que respondan a nuestro cerebro.


Pero existe otro sistema del que nunca nos hablaron, este sistema lo podemos llamar sistema energético, eléctrico o vital. Somos energía en movimiento que almacena y trasmite energía a todo el cuerpo. Esta energía la recibimos del sistema solar por un conjunto de celdas solares llamadas "Chakras".

Esto significa que el hombre no vive solo del alimento y el aire que consume, su energía la recibe por los chakras. Cada chakra es como una antena parabólica que está sintonizada a la frecuencia que requieren los órganos que controla y a la vez funciona como una celda solar o batería que conserva la energía recibida. Estas señales radio eléctricas se perciben con los diferentes colores de espectro (longitudes de onda).

En un lenguaje sencillo podemos imaginarnos conectados con un arco iris en el que cada color nutre de energía a un chakra diferente.

Cada conjunto de órganos del cuerpo se alimenta de distintas energías. Como una máquina que requiere de diferentes voltajes para su correcto funcionamiento. A medida que nos nutrimos de energía, nuestra conciencia se alimenta de las experiencias de cada una de las existencias, hasta desarrollar todas sus virtudes, eso le permite a nuestro espíritu trascender. No olvidemos que "somos seres espirituales viviendo una vida humana y no seres humanos tratando de llevar una vida espiritual".

Aceptar que somos materia y energía, que los trastornos o enfermedades no se sanan sólo con la medicina convencional, nos ayuda a tener una visión más amplia. Se necesita de la ayuda de la medicina natural que consiste en el manejo de las energías y el desbloqueo o activación de chakras. Cuando se unen la ciencia médica (medicamentos y/o cirugía) con la medicina natural (manejo de energías sutiles) es que se producen los llamados milagros.

Muchas enfermedades son trastornos moleculares causados por el mal funcionamiento de algún chakra débil o bloqueado, que no envía suficiente energía al órgano o glándula respectiva. Este mal funcionamiento del chakra es posible que se origine por trastornos en el cuerpo mental o emocional, producto de ira, miedo, conflictos, trauma, tristeza, odio, angustia, etc. Éstas se conocen como enfermedades psicosomáticas.

Los escritos antiguos mencionan aproximadamente 88.000 chakras. Eso significa que en el cuerpo humano, no existe prácticamente un punto que no sea sensible energéticamente. La mayor parte de ellos desempeña papeles secundarios.

Los siete principales están localizados desde la base de la columna a la parte superior de la cabeza, y tienen correlación con el exterior, a través de las siete glándulas principales del cuerpo.

Si los chakras funciona bien, los órganos recibirán la energía que necesitan y permanecerán saludables; de lo contrario, habrá disturbios o bloqueos, e incluso problemas psicológicos y emocionales. Algunas experiencias fuertes o traumáticas en la niñez pueden “cerrar” alguno de los chakras que, de esta manera, se protegen de la energía negativa. Esto puede afectar un aspecto de la personalidad o de la salud del individuo, durante toda su vida.

El funcionamiento perfecto de los chakras es sinónimo de salud perfecta, pero la apertura de ellos a todos los niveles es sinónimo de evolución; es lo que los maestros denominan la iluminación. Existen innumerables técnicas de apertura y armonización de los chakras. Las terapias florales es una de ellas, y muy efectiva.

La medicina natural tiene éxito porque trabaja los cuerpos emocional y mental que es el origen real del malestar. La medicina científica con sus medicamentos y cirugías logran curar la dolencia que es la consecuencia física de los trastornos sicosomáticos del paciente. La medicina natural, logra revertir las causas mentales o emocionales que pudieron haber originado esa enfermedad.

Los siete chakras uno por uno

Primer chakra: color rojo

Localización: Base de la espina dorsal, entre el ano y los genitales.
Elemento: Tierra.
Función: Controla glándulas suprarrenales, intestino, columna vertebral, cabellos, uñas, salida del esperma, inconsciente y cuerpo físico. Es la morada de Kundalini, la energía vital, en forma de serpiente enroscada.
Deidad: Está representado por un rectángulo que simboliza la emanación de los cuatro elementos (tierra, agua, fuego, aire), en que el espíritu vivifica la materia.
El dominio del mundo físico otorga seguridad, y el ser humano debe abordar la búsqueda de esa seguridad y su equilibrio entre este peso material y su fuerza espiritual. Este chakra funcionando correctamente, va eliminando la violencia y la agresividad.

Segundo chakra: color naranja

Localización: Región púbica, entre la quinta vértebra lumbar y el hueso sacro.
Elemento: Agua.
Función: Ejerce influencia sobre todo aquello que es líquido: regula la digestión, el sistema urinario; influye, junto al primer chakra, en la esfera sexual; controla gónadas, ovarios, próstata, testículos.
Deidad: Regula todo lo concerniente a las sensaciones, sexualidad, procreación.
Es el centro de la creatividad en todos los niveles. Interviene en los procesos internos de armonización que se manifiestan en una correcta valoración de si mismo. Regula el aparato reproductor masculino y femenino, la vejiga y la uretra.

Tercer chakra: color amarillo dorado

Localización: Entre el plexo solar y la zona umbilical.
Elemento: Fuego.
Función: Beneficia el sistema digestivo. Actúa especialmente sobre el páncreas.
Deidad: Es el centro del poder y la voluntad de crecer, combatiendo la pereza y la cobardía. Contribuye a asimilar nuevas experiencias para el crecimiento futuro. Estimula la digestión en el plano físico rigiendo a los órganos que componen el aparato digestivo, y en lo que respecta a ideas y conceptos nuevos en el plano psíquico.

Cuarto chakra: color verde esmeralda

Localización: Región dorsal al nivel del corazón, siempre en la vertical.
Elemento: Aire.
Función: Controla corazón y sistema circulatorio. Estimula la actividad pulmonar y ejerce gran influencia sobre el nervio vago y la glándula del timo (Sistema Inmunológico).
Deidad: Este centro sirve de nexo entre los centros inferiores y los superiores. Establece un vínculo activo entre el alma y el corazón, incentiva la capacidad afectiva, el poder expresar lo que se siente. Regula el sistema circulatorio (corazón y vasos sanguíneos), estimula el conocimiento y el uso del propio poder, canalizando la propia energía para superar traumas emocionales. Si este chakra está armónico, tendrá la persona, capacidad de irradiar alegría, bondad, calor humano, e incluso capacidad de curación a través de la imposición de las manos.

Quinto chakra: color azul

Localización: Plexo de la laringe, al nivel de la garganta, en el lugar en el que la médula espinal se convierte en bulbo raquídeo.
Elemento: Éter.
Función: Influye sobre tiroides, pulmones, bronquios; mitiga el desorden del lenguaje, armoniza el pensamiento, los sentimientos.
Deidad: Favorece la búsqueda de la verdad en las profundidades del YO. Otorga la convicción a través de la palabra. Controla el sistema respiratorio y sus órganos. Es el lugar donde la energía que procede de chakras inferiores se refina y sutiliza aún más, para abordar los chakras superiores.

Sexto chakra: color azul profundo - índigo

Localización: Glándula pineal, entre las cejas (Tercer Ojo).
Elemento: Todos los anteriores, purificados.
Función: Fortalece las glándulas endocrinas, estimula el pensamiento intuitivo, previene la senilidad.
Deidad: Es el centro de la visión interior y la percepción extrasensorial; incentiva el impulso de la devoción, tiende a equilibrar los impulsos contradictorios de la mente. Manifiesta una visión positiva de las cosas y nos permite acceder a la armonía del Universo. Relacionado con las actividades intelectuales y de aprendizaje. Su equilibrio ayuda a una concepción de conocimiento y la no dualidad. Es la perla preciosa para aquellos que practican la espiritualidad.

Séptimo chakra: color violeta

Localización: Centro del cráneo, sobre la fontanela. No es un centro como los otros, esta situado en realidad fuera del cuerpo, en el punto en el que la línea del eje sobrepasa el cráneo.
Función: Completa la persona, une el Yo superior e inferior, acentúa todas las facultades humanas.
Deidad: No existe deidad asociada, pues simboliza lo Absoluto. Una vez desbloqueado, este centro puede convertirse en una abertura invisible que puede recibir la voluntad divina, la luz sagrada y la fuerza de vida del universo.
Trata con el sentido de humor, percepción, entendimiento, reflexión, la voluntad, el razonamiento. Estimula la curiosidad y la Sed de Conocimiento para trascender hacia niveles superiores. Nos otorga sensación de equilibrio y paz. Proporciona satisfacción consigo mismo y con los demás. Impulsa la búsqueda de la sabiduría.

 

 

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